Telediario filosófico realizado por Mary Dávila Donoso, Elvira Rey Manzano y Marta Díaz Ramos
viernes, 22 de marzo de 2013
Disertación, ¿Que es la realidad?
¿QUÉ ES LA REALIDAD?
Para
comenzar voy a explicar que en mi disertación trataré la pregunta que, seguro,
muchas personas se plantean: ¿Qué es la realidad? Pues la intentaré responder
lo mejor que pueda, hablaré sobre las tres realidades que siempre han existido
como objeto de reflexión (sensible, psíquica y suprema) y
sobre la nueva realidad que conocemos desde hace aproximadamente un siglo, la realidad
virtual. Si digo que lo haré lo mejor que pueda es porque llevo 16 años
sólo en todas estas realidades y más o menos sé lo que son pero soy joven y me
queda mucho por vivir, o eso espero, por lo que mis ideas cambiarán con el
tiempo seguramente y mi percepción de la realidad también. Pero esta
disertación la tengo que hacer en este momento de mi vida y con lo que pienso
ahora. Para adelantar algo creo que seré clara en todo momento pero hay una
realidad que llevo peor y en la que no me decantaré ni por una postura, ni por
otra, ésta es la realidad suprema. Aún así espero que quede claro lo que pienso
y espero que sea una buena disertación.
Voy a comenzar explicando la realidad
sensible que es aquella que percibimos a través de los sentidos. Gracias a ella
podemos ver el mundo, lo que nos rodea, podemos saber cómo son físicamente y
cómo hablan las personas que queremos, etc. La realidad sensible para mí es muy
importante porque nos ayuda a relacionarnos con los demás, a entender mejor el
mundo y eso también es por los sentidos que nos ayudan a percibirlo todo. Todos
los animales tenemos sentidos, por lo que todos estamos capacitados para ver y
conocer la realidad sensible, aunque sigue siendo el humano, gracias a su
capacidad para razonar, el que mejor entiende esta realidad. Y es que somos los
únicos animales que podemos manejarla a nuestro antojo y que la adaptamos a
nosotros, no como en el caso de los otros animales que, la mayoría de las
veces, son ellos los que se tienen que adaptar a esa realidad sensible, a la
Naturaleza.
Pienso que esta realidad está
relacionada, sobre todo, con la realidad psíquica, ya que en muchas ocasiones
vemos el mundo y las situaciones que se dan en él según cómo pensemos. Por
ejemplo, cuando en clase mandan a leer un libro de aventuras, si a una persona
le gustan estos libros estará contenta y, por el contrario, si a otra persona
le gustan más los libros románticos, ese libro le parecerá aburrido. Con esto
quiero decir que para una misma realidad sensible, el libro, hay dos tipos de
visiones, aburrido y entretenido, por lo que toda realidad sensible cambia
según los pensamientos y sentimientos de cada persona. Cada persona observa la
realidad sensible de forma diferente.
Ahora continuaré hablando de la
realidad psíquica, esa que cada uno conoce sólo la suya propia, ya que no es
posible meterse en la cabeza de otra persona y ver qué piensa. Podría decir que
creo que sin esta realidad no podríamos vivir como vivimos actualmente, esta
realidad es imprescindible, para mí, en todo ser humano. Tal vez esta capacidad
de tener pensamientos sea la que nos diferencie del resto de animales, por eso
somos superiores a ellos, porque podemos otorgarle un sentido a todo, o por lo
menos buscárselo. A cada situación le buscamos un lado bueno y otro malo.
El hombre puede realizar acciones
buenas y malas, eso es lo que valora o estudia la Ética, y muchas veces el
hombre ejecuta las malas o toma el camino incorrecto hacia algo. Esto tal vez
sea un error pero, también, puede que haya querido arriesgarse a hacer algo así
porque muchas veces quien no arriesga, no gana y por eso el ser humano elige el
camino equivocado alguna vez para ver si, por suerte, sale bien.
Todo ser humano tiene presente su
realidad psíquica en todo momento. Yo, por ejemplo, antes de escribir esto
tengo que pensar lo que siento y ver en la forma que lo redacto. Así que aunque
muchas veces no queramos pensar, eso es imposible, pues estamos haciéndolo
continuamente.
Por último quiero añadir sobre la
realidad psíquica que ésta no es inmortal, yo pienso que cuando morimos nuestra
alma muere con nosotros y deja de ser lo que era.
Para hablar de la realidad suprema
primero tengo que decir que ésta no la tengo nada concretada, ya que por
algunos motivos, que a continuación expresaré, pienso que Dios sí que puede
existir, pero hay otros hechos que me demuestran, a mi parecer, todo lo
contrario. Para hablar sobre si existe o no Dios primeramente hablaré de algo
muy relacionado como son la vida y la muerte. No creo que haya vida más allá de
la muerte, no creo que nuestra vida trascienda porque me parecería absurdo
pensar que vivimos preparándonos para el más allá porque eso querría decir que
si lo bueno está al morir, para qué voy a luchar por nada ni disfrutar de la
vida, podría pasarla entera tirada en el sillón y yo no pienso así. Ni tampoco
creo que la vida esté hecha para nada, simplemente para acabar en eso mismo, en
nada, no lo creo. Creo que existe un sentido inmanente de la vida, y que la
muerte actúa como igualadora, esto quiere decir que tienes que vivir el
momento, disfrutar cada día como si fuera el último, no hay que quedarse parado
mirando cómo pasa el tiempo. Tienes que cumplir tus obligaciones pero eso no
quita que no puedas disfrutar de todo. Yo pienso que un día sin una sonrisa es
un día perdido, que no puede haber algo tan malo que le quite la sonrisa a
nadie y menos a mi edad, a chicas de 16 años que se preocupan por todo, en ese
caso solo diría que se valorasen mucho y no dejen que nadie les amargue y sobre
todo que sonrían, y a mí misma también me lo digo porque sé que muchas veces no
lo hago y eso no merece la pena.
Hablando de la muerte no creo que
nuestra alma se reencarne y vaya al cielo con las otras almas, pienso que ésta,
cuando nosotros morimos, también muere y que se transforma en materia orgánica
al igual que nuestro cuerpo, que el único fin que tenemos cuando morimos es que
nuestros familiares nos recuerden. Por eso a día de hoy pienso que cuando me
muera querré que me incineren y donaré mis órganos porque seguro que hay
alguien en el mundo que los necesita y le puedo hacer feliz.
Ahora bien, por el único motivo que
puedo creer en Dios, en su existencia, es para darle un sentido, una lógica, a
la creación del Universo porque si no, nada me convencería, por eso creo que,
tal vez, fuese Dios el que pusiese la chispa para que sucediera el big-bang y a
partir de ahí surgió todo el Universo y todos los componentes de éste. Los
demás hechos no me convencen porque no porque mucha gente crea tengo que creer
yo, ni pienso que Dios sea un justiciero.
Y por último, Dios tampoco debe de ser
tan bueno cuando deja que tanto muchos niños como muchos adultos se mueran de
hambre y enfermedades, por lo que no es justiciero y no actúa con igualdad ni
buscando la felicidad de todos.
Para finalizar me toca hablar de una
realidad que hasta hace poco no existía, la realidad virtual. Y si ahora existe
es gracias a que las tecnologías han avanzado mucho y entonces podemos hacer
cosas que antes no hacíamos como comunicarnos con nuestros amigos y familiares
a través de un soporte técnico como puede ser un móvil o un ordenador. Pero la
realidad virtual, a pesar de llevar poco tiempo está muy difundida entre los
jóvenes sobre todo. Es más, muchos chicos adolescentes de mi edad les quitan el
móvil y no saben qué hacer. Yo reconozco que me puedo pasar horas con el
ordenador o hablando con mis amigos por las redes sociales o por teléfono
porque me entretiene y me gusta, pero también sé que puedo vivir sin ello,
puedo pasar mucho tiempo sin móvil perfectamente.
Los jóvenes utilizamos más la realidad
virtual no inmersiva porque ésa es suficiente para comunicarnos entre nosotros.
Pero tenemos que usar esta realidad virtual como conocimiento porque en muchos
sitios de Internet y en las redes sociales puede ser que haya gente que te
quiere engañar para ganarse tu confianza y conseguir algo tuyo y también por
Internet, en las páginas webs y demás ponen muchas cosas falsas. Por eso es
importante que no nos creamos todo lo que leemos y que en las redes sociales
debemos tener sólo a nuestros amigos y a las personas que conozcamos.
Para terminar haré una conclusión de
toda mi disertación en la que creo, como he dicho al principio, que me he
expresado claramente y he explicado en todo momento lo que pensaba de cada
realidad. Esto ha resultado un poco difícil de hacer, contando con que la
pregunta es qué es la realidad, y sabemos poco de la vida para darle un
sentido perfectamente explicado a esa pregunta pero yo, por mi parte, lo he
hecho lo mejor que he podido y creo que no ha quedado tan mal. Seguro que hay
muchos como yo que las realidades física, psíquica y virtual las tengan un poco
más claras pero la realidad suprema esté un poco confusa, al menos para mí ya
que no sé si puedo creer en la existencia de Dios o no. Hay bastantes aspectos
negativos en cuanto a eso pero está también un motivo válido por lo que no me
decido, aunque creo que con el tiempo lo haré.
Cuando sea mayor, si me acuerdo,
volveré a hacer una disertación cuya pregunta sea qué es la realidad y
así podré observar cómo, seguramente, habrán cambiado mis pensamientos.
Ana Cabanillas Fernández 1º Bach B
Disertación sobre la realidad
LA
REALIDAD
Al igual que con el amor, el ser humano
no encuentra
las palabras
exactas
para definir
lo que es la realidad,
y esto se debe a que no tenemos
el conocimiento
necesario
ni los sentidos
adecuados
para poder obtener
una perfecta
definición
de ella. Las cuestiones
en torno a ésta se encuentran
más allá de lo que podemos
comprobar
con nuestros
sentidos,
pero aun así, hemos podido
clasificarla
de distintas
maneras.
Una de esas maneras
es la que se va a tratar
en esta disertación
filosófica,
clasificando
la realidad
en aquella
que podemos
definir
mediante
nuestros
sentidos
(realidad
sensible
o física)
junto a una de sus ramas (realidad
virtual),
la que demuestra
la presencia
de alma, psique…
en todos nosotros
(realidad
psíquica)
y la Realidad
Suprema (Dios).
Los
sentidos
hacen que el individuo
perciba
una realidad
propia,
definible
por estos mismos,
pero propia;
es decir,
esta realidad
sensible
o
física
diferencia
unas especies
de otras,
y a unos individuos
de otros (pertenecientes
a la misma especie).
Por ejemplo,
una persona
demente
definiría
la realidad
física
de una manera
totalmente
distorsionada
en comparación
a la de una persona
cuerda.
Esto se debe a que existe
una relación
entre la realidad
física
y la psíquica,
porque
es nuestra
alma, nuestra
voluntad,
la que organiza
y estructura
para nuestro
beneficio
lo que captamos
mediante
nuestros
sentidos.
También
va a influir,
en los humanos,
la educación
obtenida
y la cultura
y religión
con la que se ha crecido
para la definición
de esta realidad
sensible.
Un cristiano
ve una obra de arte cuando
mira la imagen
de su mesías
mientras
que un musulmán
ve como un pecado
cualquier
representación
de éste (Jesucristo
y Mahoma
respectivamente).
Todos los humanos compartimos aciertos
y fallos
en el intento
de describir
este tipo de realidad,
entonces,
¿es también
indefinible?
Al comienzo
de esta disertación
se hablaba
de aquella
realidad
que se podía determinar
mediante
nuestros
sentidos,
pero esta definición
solo es válida
si se destina
a todos los seres vivos,
excluyendo
a los humanos.
Somos incapaces
de detallar
conjuntamente
y con exactitud
una idea precisa
que describa
la realidad
física;
ya que nosotros
tenemos
la cualidad
de elegir
racionalmente
la manera
que más nos conviene
de ver el mundo.
En este momento
entra en juego otro factor
muy importante,
y es la realidad
que hemos creado
a partir
de un soporte
técnico.
Desde hace pocos años hay una nueva forma de crear sensaciones
y percepciones,
de carácter
imaginario,
que dependen
del ordenador
utilizado
y nos transportan
a otro espacio
(virtual),
entorno
o mundo nuevo.
Esto se conoce
como realidad
virtual, y se puede considerar
como una parte de la realidad
física,
porque
existe
gracias
a que la “vivimos”
a través
de nuestros
sentidos.
Al igual que podemos
guiar nuestra
realidad
sensible
por el camino
más apto para nuestro
beneficio,
podemos
crear una realidad
en sí, una realidad
propia
que seamos
capaces
de definir
con facilidad; pero una realidad destructible, capaz de desaparecer
con el más mínimo
fallo técnico:
sin ordenador,
no hay realidad.
Mientras
que esta realidad
virtual
nos da independencia
de la que poder gozar en un mundo idóneo
para nosotros
y nuestros
gustos
(ya que desde un ordenador
podemos
acceder
al mundo irreal
y electrónico
que nos plazca)
nos la quita y nos hace sus propias
víctimas.
El vicio y la dependencia
atacan
a las personas
con poca fuerza
de voluntad
y provocan
que las demás realidades
desaparezcan,
y esta gente viva en un continuo
mundo virtual,
sin saber que dentro
de él no todo es bueno y existen
el tráfico
de información, acoso, fraude… en la red.
En definitiva;
una simple
rama de la realidad
sensible,
nos ofrece
ayuda,
satisfacción
y educación,
pero si abusamos
de ella puede convertirnos
en “personas
virtuales”
que solo poseen
una realidad,
la virtual.
Hay que ser fuerte
y hacer,
por encima
de nuestro
placer,
lo que nos conviene
a la larga.
La toma de decisiones,
el saber qué camino
es el correcto,
el que mejor nos vendrá,
depende
de nuestra
voluntad,
una de las muchas
capacidades
del alma. Al alma también
se la puede denominar
realidad
psíquica, que engloba
todos los pensamientos,
inteligencia,
razón,
psique…
La realidad
psíquica
es propia,
pertenece
a cada ser humano
y es quien guiará
la vida de éste, al igual que un titiritero
con su marioneta.
Pero hay que cuidar
mucho de la educación
y la influencia
de los niños,
los recuerdos
y el subconsciente
pueden
modificar
los pensamientos
y la voluntad
de una persona,
que aprovecha
su libertad
y evalúa
sus actos como buenos
o malos según su moral o ética.
Esto ha sido aprovechado
siempre
por dictadores
como Adolf Hitler,
quien corrompía
el alma de miles de personas
desde que eran jóvenes,
les privaba
de voluntad
y les ofrecía
la libertad
que él creía justa.
Estos jóvenes
no poseían
realidad
psíquica
propia,
su cabeza
estaba
totalmente
repleta
de mentiras,
odio y un código
ético (inyectados
por el dictador)
que dictaba
que el acto mejor evaluado
era matar al enemigo,
sin importar
lo demás.
Definitivamente
todos podemos
ser depredadores
(titiriteros
o comecocos)
o presas
(marionetas)
en el delicado
y a la vez difícil
mundo de la realidad
psíquica.
¿Quiere
decir esto que la realidad
psíquica
no es propia
de una persona?
La relación,
antes mencionada,
entre la realidad
física
y la psíquica
estrecha
aún más la angosta
línea que divide
a estas dos. En la definición
de realidad
física
se la describe
como aquella
que percibimos
mediante
nuestros
sentidos;
sin embargo,
la mayoría
de los sentimientos
humanos
forman
parte de la definición
de realidad
psíquica.
Un claro ejemplo
es el amor. El amor es uno de los sentimientos
más fuertes
que el ser humano
ha mostrado
al mundo,
uno de los que más ha movido
a las personas
a hacer locuras
y por tanto,
gozar de la libertad
que ofrece
la voluntad.
Las características
que hacen que el amor forme parte de la realidad
psíquica
son: no puede verse,
no puede tocarse,
no puede olerse…
pero sí puede exteriorizarse
mediante
el lenguaje
verbal
o corporal;
aquí vuelve
a aparecer
la relación
entre las dos realidades.
Debido
a esto apareció
la romántica
pregunta
siguiente:
¿El amor muere con la persona
que lo siente?
Y ampliando
esto, se hicieron
preguntas
mayores
como: ¿El alma muere con el ser al que pertenece
o sobreviviría
a la muerte?
Siempre
se han dado respuestas
muy diferentes
y a la vez muy similares
a esta pregunta,
personalmente
pienso
que el alma, al haber guiado
todos los actos de la persona
a lo largo de su vida, no muere hasta que todas las respuestas
provocadas
hacia esos actos finalicen.
Entonces,
cabe la posibilidad
de que el alma sea inmortal;
ya que si la voluntad
ha llevado
a una persona
a formar
una familia,
y esa familia
crece y perdura
durante
los siglos
(respuesta
al acto realizado
por dicha persona)
no se ve un fin definido
para este suceso,
pero sí un principio,
la decisión
tomada
de tener descendencia.
Ese pequeño
gesto de esa pequeña
persona
ha originado
algo muy grande,
la formación
de una familia
y la perduración
de su alma, este “gesto” es lo que muchos
denominan
el sentido
de la vida. Pero por otra parte,
si los actos de una persona
le llevan
a la muerte,
como única respuesta,
el alma se vuelve
mortífera
y mortal,
ya que provoca
su propia
muerte
y muere.
Algunos
filósofos
piensan
que las religiones
son un consuelo,
una forma de justificar
la existencia
y dar sentido
a la vida y a la muerte…
Realmente,
lo que da sentido
a la vida es la visión
de un nacimiento
de un bebé, y lo que ofrece
sentido
a la muerte
es la presencia
en el entierro
de un ser muy querido.
Las religiones,
como la cristiana,
pertenecen
al último
tipo de realidad,
la Realidad
Suprema. Este concepto
varía notablemente
de un pensador
a otro, por eso hay multitud
de argumentos
en contra
de la existencia
de Dios y otros tantos
que la justifican
(hablando
siempre
de la religión
cristiana).
Dicen que una hipótesis
o teoría
gana más fuerza
cuanto
más intenta
ser refutada
y resulta
ser en vano el intento.
Atendiendo
a esto, la existencia
de Dios debe ser indiscutible;
ya que nadie ha conseguido
aún demostrar
lo contrario.
Si esta Realidad
Suprema,
la de la religión
cristiana,
fuera falsa o discutible,
¿por qué terminó
por expandirse
durante
el apogeo
del Imperio
Romano
(uno de los imperios
más fuertes
y famosos)
cuando
los romanos
no deseaban
esto? ¿Significa
esto que esta religión
fue más fuerte
que este imperio?
Si es así, no hay argumento
contra
esta Realidad
Suprema
que tenga igual fuerza
o más que un reino o imperio,
lo que lleva a la siguiente
conclusión:
se hayan dado o no, más argumentos
en contra
de la religión
cristiana,
nunca alcanzarán
a tener la misma fuerza
que los dos hechos
explicados
anteriormente
(la imposible
refutación
tras muchos
intentos
y la victoria
frente
al Imperio
Romano).
“Estos son mis principios. Si no le gustan tengo otros.”
Groucho Marx
David Fernández Casado 1º Bachillerato B
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