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domingo, 24 de marzo de 2013

El paso del mito al logos. El eco.


¿Qué es el eco?

Eco era una ninfa del bosque que protagonizó varios mitos y leyendas. Era muy charlatana y juguetona, y solía entretener así a la diosa Hera, mientras su esposo, Zeus, aprovechaba para irse a hacer de las suyas.
Cuando Hera se enteró de las infidelidades de Zeus, condenó a la ninfa Eco a no poder hablar por sí misma, sino sólo repetir las últimas palabras de lo que escuchara. Asustada y maldita, Eco abandonó los bosques que solía habitar y se recluyó en una cueva cerca de un riachuelo.
Por otra parte, Narciso era un joven de gran belleza que al nacer, el adivino Tiresias predijo que ver su propia imagen en un espejo causaría su perdición. Advertida, su madre evitó siempre espejos y demás objetos en los que Narciso pudiera verse reflejado.
Así creció ignorando la enorme belleza con la que contaba y se volvió un muchacho muy introvertido. Le gustaba dar largas caminatas, sumergido en sus pensamientos, y en una oportunidad pasó cerca de la cueva de Eco, que al verlo –sin que él la notara- quedó fascinada por él.
Narciso repitió varias veces el paseo cerca de la cueva de Eco, y ella siempre le esperaba y le seguía de lejos para admirarlo. Un día, sin darse cuenta, la ninfa pisó una ramita seca y el ruido hizo que Narciso la descubriera. Le preguntó que hacía allí y por qué lo seguía, pero ella no pudo más que repetir las últimas palabras. Él continuó hablando y ella repitiendo, sin poder decir lo que realmente quería.
Finalmente, y con ayuda de animales del bosque, Eco pudo confesarle su amor a Narciso. Esperanzada, la pobre Eco sólo recibió de parte de Narciso una risa que le rompió el corazón y regresó a su cueva llorando. Allí permaneció sin moverse, repitiendo las últimas palabras de Narciso: “qué tonta… tonta…”, y así se consumió, volviéndose una con la cueva y dejando sólo su voz flotando en el aire.
                                                             
Explicación científica

El eco es un fenómeno acústico producido cuando una onda se refleja y regresa hacia su emisor. Puede referirse tanto a ondas sonoras como a electromagnéticas.
En el caso del oído humano, para que sea percibido es necesario que el eco supere la persistencia acústica, en caso contrario el cerebro interpreta el sonido emitido y el reflejado como un mismo sonido. El mínimo retardo necesario entre ambos sonidos varía desde alrededor de 100 metros para sonidos secos hasta varios segundos para sonidos complejos, como la música. Si el sonido ha sido deformado hasta hacerse irreconocible, se denomina reverberación en vez de eco.


Realizado por Irene Carrillo

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